Entrevista a una sobreviviente de violencia

POR TANIA SANTAMARIA

Para ella sigue siendo difícil enfrentarse a las miradas u opiniones públicas que todo mundo parece tener cuando alguien habla de la violencia que ha vivido. Ella estaba en una relación que parecía tener “bastante futuro”. Eran amigos y después se enamoraron. Menciona que ella se enamoró profundamente pues se sentía segura cuando comenzó la relación, el problema estuvo en que nada permaneció como al inicio. 

¿Me puedes contar un poco de tu historia?

A: Hace casi un año que todo terminó con mi ex novio, pero nos conocimos hace unos 6, nos hicimos amigos en la universidad y después de casi 3 años de ser super cercanos fue que decidimos empezar a andar. La verdad yo sentía que lo conocía a la perfección. Había estado con su familia, hasta había ido a algunas de sus comidas familiares, estábamos juntos todo el tiempo, nos platicábamos todo. Cuando empezamos a andar él seguía siendo muy atento conmigo pero las cosas empezaron a cambiar como a los 4 o 5 meses de ser novios. 

¿Qué fue lo que cambió?

 A: Fue muy sutil, recuerdo que la primera vez que pensé “creo que esto no está bien” fue cuando me pidió que me cambiara de ropa porque no le gustaba cómo me veía, me dijo que lo que traía puesto no me hacían parecer su novia, si no su zorra. Me acuerdo que me quedé en shock, ni dije nada. Solo me volteé a ver en el espejo y dije “bueno, sí estoy muy escotada, a lo mejor es demasiado”. Entonces solo lo vi y le pedí que no me dijera zorra, que me iba a cambiar. Hoy lo pienso y hasta se me revuelve la panza. Todavía me falta mucho por sanar, porque lo peor es que yo le creía todo. Creo que una parte de mí necesitaba aprobación y eso es de lo más difícil de sanar. 

¿Qué más empezó a pasar?

 A: Ufff… (silencio). Se empezaba a molestar cuando salía con mis amigas, pero la verdad eso me valía, entonces se convirtió en manipulador. Si yo le decía que iba a ir a comer con mi mejor amiga, él me decía que su mamá había preparado comida para todos y yo estaba incluida. Entonces me hacía sentir mal y dejaba de ir con mi amiga. O armaba planes cuando yo tenía algo que hacer sola y me pedía que no fuera a lo mío. Lo peor es que accedía. Creo que conforme pasó el tiempo dejé de hacer planes, algo en mí sabía que no podía, o más bien debía, hacer cosas si no estaba él. Luego vino lo más feo, me empezó a insultar y a tratar mal de manera explícita. Me decía que era tonta, que no me creyera que era tan inteligente como pensaba. Hasta se burlaba de las cosas que le contaba o me hacían sentir feliz. 

¿Cómo eran las sensaciones que tenías en esos momentos donde se burlaba?

 A: Me ponía triste. Creo que hasta podía sentir cómo se me iban las ganas de seguir hablando de esas cosas. A veces sentía un hueco en el estómago o me empezaba a costar trabajo respirar. 

¿Podrías decir que eso era ansiedad?

A: Creo que sí. Mi ansiedad cada vez era más elevada y era más difícil controlarla. De hecho, siendo novia de esta persona fue cuando tuve mi primer ataque de pánico. (silencio) Me dio cuando estaba con él en su casa. Era el cumpleaños de su papá y estaba toda la familia ahí. Nos peleamos, quién sabe por qué y me empezó a decir que si no podía pensar, que era una lenta y eso le desesperaba. La verdad no me acuerdo qué otras cosas me decía pero eran muchísimos insultos y no me dejaba salir del cuarto en el que estábamos. Luego empecé a marearme y me dijo que seguro estaba inventando. Luego ya no sé bien qué pasó. Recuerdo que lloraba mucho y sentía que me iba a morir porque no podía respirar. 

¿Él qué hizo cuando vio que estabas en ese estado?

A: (agacha la mirada, cuando me vuelve a ver tiene los ojos llorosos). Se rió. Me dijo “cuando te calmes me avisas, voy por una chela”. Y me dejo ahí sola. Le quería marcar a una amiga pero ni siquiera podía desbloquear mi celular. La verdad es que no sé cuánto tiempo estuve ahí, pero cuando me empecé a calmar fue cuando pude marcarle a Paula, mi amiga, y ella fue por mí. Obvio él se enojó muchísimo y no me dejaba de marcar, eso me volvió a alterar bastante, pero Paula me quitó el celular y me quedé con ella toda esa noche. Fue un día muy feo, pero me acuerdo de cómo me abrazó mi amiga y no dejó que estuviera sola, esa es la parte que agradezco. 

¿Qué pasó después? 

A: Ay, hasta me da pena. Me pidió perdón y seguimos siendo novios unos meses más. Esos últimos meses fueron muy violentos y cansados. Yo ya quería terminarlo pero ni siquiera sabía cómo hacerlo. Pasaron muchas cosas. Me insultaba todo el tiempo, me manipulaba, me hacía sentir culpable, una vez me jaloneó, me gritaba… no sé, fueron muchas cosas.

¿Cómo fue que pudiste terminarlo? 

A: Una vez de las miles que nos peleamos, me dijo que era muy débil y eso le daba asco, que no sabía ni por qué era mi novio. Ahí como que algo hizo clic en mí, ¿entonces por qué estaba conmigo? Esa vez me fui de su casa y le dejé de hablar como 2 días, hasta apague el celular porque era bien intenso y no dejaba de llamarme cuando no le contestaba rápido. En esos días tuve mi primera sesión de terapia y junto con mi psicóloga armamos un plan de cómo terminarlo. Lo cité en un Starbucks porque me daba miedo estar sola con él, mi amiga Paula me acompañó pero se quedó afuera. Me senté y solamente le dije que yo no era una mujer débil, que él había hecho que yo me percibiera así pero eso era mentira, y era tan mentira que estaba ahí para ponerle fin a la relación y su violencia. Se quedó callado y como que se rió un poco. Yo estaba muy nerviosa, pero de verdad hoy sigo sin entender de dónde saqué la fuerza para mantenerme entera y nada más le dije “Aunque te rías. Esto se acabó y ni me vuelves a buscar porque tengo evidencia de todas las veces que fuiste violento, mis papás ya saben y si te acercas, nos vemos en el MP”. Me paré y me fui llorando.

¿Qué pasó después de eso? 

A: Muchísimas cosas. Él nunca me volvió a buscar y eso me dio paz, obviamente seguí tomando terapia y un tiempo tuve que tener antidepresivos, de verdad que estaba muy mal. Sigo en mi proceso terapéutico y eso me ha ayudado infinitamente. También fui recuperando a mis amigas y tuve que buscar nuevos círculos sociales porque él estaba presente en muchos, eso fue duro, pero la verdad necesario. A veces me sigue costando hablar de esto y honestamente hay partes que no dejan de doler, pero creo que así tiene que ser para que se me quede bien grabado que nunca más aceptaré tratos de ese tipo y seré muy cuidadosa cuando entre a una nueva relación. 

¿Y qué has aprendido después de esta dolorosa experiencia? 

A: A ponerme primero, a saber identificar los focos rojos, a no aguantar, a dejarme llorar el dolor… han sido muchos aprendizajes. No me gusta decir que agradezco haber estado en una relación tan violenta, pero sí agradezco muchas cosas. Antes decía que él era el amor de mi vida, ahora sé que fue el error de mi vida; lo importante es que con los errores una aprende. 

¿Qué le podrías decir a las mujeres que están en una situación de violencia ahora mismo? 

A: Lo que le podría decir a las mujeres que están sufriendo es que de verdad no están solas, yo no lo creía y luego me di cuenta que es verdad. Siempre hay otra que te podrá ayudar y puede ser tu Paula. 

Recuerda que si eres víctima de violencia, no es tu culpa, ni estás sola; escríbenos a ayuda@crucesxrosas.org y recibe acompañamiento psicológico. 

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