Tu historia de infancia no es el final de tu historia de vida

POR CAMILA TROMBERT

Es fácil entrevistar a alguien que sabe mucho de violencia, pues teóricamente todo tiene una explicación racional. En la nota de hoy queremos compartirte una entrevista con una víctima de violencia y esperamos que a través de su relato, tu corazón encuentre empatía y fuerza para librar tu propia batalla. 

Te reconoces como víctima de violencia, ¿dónde comienza esa historia?

En realidad el asunto inicia con la familia en la que nací, llena de misoginia, delincuencia, violencia intrafamiliar y una sumisión total de mi madre, pero no fue hasta que tuve 10 años cuando mi padre golpeó nuevamente a mi madre y ella decide que el se vaya de la casa que las cosas empeoraron. 

Él todas las noches llegaba a amenazarnos, corrernos y violentar tanto a mis hermanos como a mi madre. Las cosas escalaron a tal punto que a mis 11 años de edad yo creía que en cualquier momento mi papá nos mataba. Yo mantenía todo empacado y solo usaba lo que fuera estrictamente necesario. 

¿Cómo te cuidaste a tan corta edad de esta violencia sostenida?

Una noche donde decidí pedirle ayuda a mi abuela, ella nos dió asilo y todos los cuidados para sobrevivir al infierno y me gustaría que ahí quedará la historia pero nadie cuenta la rehabilitación, el después de vivir en el infierno.

¿Cómo es ese proceso post infierno, a qué te refieres?

Mi mamá se divorció pero decidió no tomar terapia, ella consiguió trabajo y una nueva relación que no era diferente a la que tenía con mi padre. Con esta nueva relación ella decide cortar relaciones con sus hijos e hijas entonces comienza mi real sensación de abandono. 

Mi hermana mayor se había casado para huir de esta realidad y mi hermano se había quedado con mi papá. Yo me sentía completamente sola, y ahora con mi madre dándome la espalda vi como “opción” retomar la relación con mi padre y hermano, lo que yo no sabía al principio es que ellos llevaban una vida delictiva bastante amplia, vendían drogas, armas y hacían fraudes bancarios, y obvio yo como mujer no podía opinar.

Regreso con mi mamá pero esta relación que ella mantenía me tenía a misola, en casa como adolescente sin comida, sin dirección y sin tener la más mínima idea de cómose resuelve la vida una joven que siempre vivió sola y en riesgo. 

Con mi mamá que casi no se aparecía, mi papá y hermano empezaron a usarme para entretener a sus cómplices en los fraudes, me pedían que me arreglara, que me pusiera “bonita” y me llevaban a cenas. 

Yo sentía que haciendo esto me ganaba “los regalos” de mi padre pero me sentía despersonalizada y tenía taquicardias sin explicación alguna. 

Así que a cambio de esta ayuda que yo les brindaba, pedí que el pago fuera permitirme ir a terapia. 

¿Y cómo fue ese proceso de iniciar terapia? ¿Lo hiciste?

Sí, y gracias a la terapia me fui dando cuenta de la situación tan enferma que vivía, al principio me fui a vivir con mi abuela pero como buena víctima de violencia y codependencia emocional regresé con mi mamá quien me maltrata y amenaza con correrme de la casa. Pero en ese proceso, sanando profundamente algunas áreas, conocí a mi novio quien a sido un gran apoyo y he aprendido a alzar la voz, poner límites y deconstruir las ideas con las que crecí. 

Creo que mi mamá me va a correr pero no tengo miedo, al contrario, estoy ligeramente emocionada por obtener la libertad con la que he soñado, espero poder contarles un desenlace esperanzador e inspirador dentro de poco.

Qué fuerte historia, vivir toda tu vida violencia dentro del hogar y notar que has caminado un proceso difícil, donde has encontrado fuerza y valor es admirable.

Sé que estoy siendo una sobreviviente al maltrato y lucho por hacerme respetar. Me gusta que conozcan mi historia ya que no se habla mucho del maltrato de las madres hacia las hijas ni como una mujer víctima del maltrato puede volverse victimaria.

Estoy convencida que aunque todo parezca estar en nuestra contra, podemos ser mejores y no rendirnos. 

¿De dónde sale esa fuerza?

Solo tengo que decir Gracias a mi abuela; una mujer revolucionaria y hermosa y a mi novio que son las personas que me han ayudado a sobrevivir en esta lucha constante y sobre todo a las mujeres que me leen esta historia que aún no termina pero camina a un lugar feliz.

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