Compartir tus contraseñas ¿es amor?

POR IRAÍS JIMÉNEZ

“No es normal que tu pareja te solicite libre acceso a tu teléfono, tu computadora o tus redes sociales, esta es una conducta abusiva que puede terminar en una relación violenta. Cuando con esto determina el estado de la relación o incluso te amenaza con terminar, es una señal clara que una pareja abusiva busca establecer su dominio sobre ti”.

Puede que parezca absurda la pregunta, ya que desde pequeñas nos dicen que cuando amas y confías en alguien “no existen los secretos”, pero ojo, no debemos confundir “secretos” con tu derecho básico a la privacidad, que es fundamental para el autocuidado, y para nada debe ser interpretado como una acción dañina hacia tu relación.

Compartir información sensible, personal y privada con otra persona podría ser un acto en el que se vulnera nuestra libertad e incluso nuestra seguridad. Sobre todo en la actualidad, en la que gran parte de nuestra interacción se da a través de las redes sociales y TIC  (Tecnologías de la información y la comunicación) en general.

“Algunos ejemplos de maltrato mediante las TIC podrían ser los celos, el control ejercido sobre pareja, la prohibición de estar en redes sociales y el traspaso de contraseñas como ejemplos de amor y confianza1(Méndez-Lois et al., 2015).”

Tanto tú como tu pareja son seres independientes con derecho a la libertad, la autonomía y por supuesto la privacidad o intimidad. Si eres forzada a compartir tus mensajes, contraseñas o el acceso a tu celular (sobre todo si te lo exige como una prueba de amor) es una señal muy clara de que te encuentras con una pareja abusiva, que no te respeta como ser humano y trata de ejercer su control sobre ti.

Hemos sido bombardeadas toda nuestra vida con el mito del amor romántico, a través de películas, series, novelas,  en donde el amor es incondicional, es para toda la vida, requiere de sacrificio, tiene pruebas, pero esto es falso. Tenemos que desaprender la concepción romántica tradicional, porque está llena de estereotipos que marcan cierta desigualdad en la relación, en la que uno ejerce control sobre el otro, por lo general el hombre toma una postura de protección (que en realidad es de poder), justificando las conductas abusivas  mientras las mujeres aceptan la postura pasiva o de subordinación, lo que nos hace más vulnerables a normalizar diferentes formas de abuso, como los celos o la manipulación

“Un estudio llevado a cabo con población entre 13 y 18 años reporta que el 23% de las mujeres y el 10% de los hombres ceden a sus parejas las contraseñas de acceso a sus cuentas, y el 33% de las mujeres y el 23% de los hombres exponen que sus parejas tienen acceso a sus chats2 (Blanco, 2014).

Modificar estas creencias nos ayudará a identificar si nuestra pareja intenta ejercer o ya ejerce control sobre nosotras, como utilizar las contraseñas para acceder a nuestras redes sociales y mensajes privados, ya que es una invasión a la intimidad y una forma de ciberacoso.

No es normal que tu pareja te solicite libre acceso a tu teléfono, tu computadora o tus redes sociales, esta es una conducta abusiva que puede terminar en una relación violenta. Cuando con esto determina el estado de la relación o incluso te amenaza con terminar, es una señal clara que una pareja abusiva busca el establecer su dominio sobre ti.

Si tu pareja te quiere, no te va a vulnerar o intimidar. Una relación sana está basada en el respeto de ambos o ambas y claro que se pueden establecer acuerdos que permitan compartir el acceso a tus espacios digitales, sólo a petición tuya y con tu estricto consentimiento, por ejemplo, para ayudarte a buscar un archivo importante o para compartir alguna información requerida. Si te respeta, no abusará de tu confianza.

Todas merecemos espacios y relaciones en las que nos sintamos seguras, en las que podamos ser libres de decidir y ejercer nuestra individualidad, como el tener nuestra vida digital solo para nosotras, si sientes que debes ceder por el bienestar de la relación, ¡cuidado!, es una alerta enorme de que estás siendo vulnerada, no ignores estos focos rojos,  háblalo con tus cercanos o acércate a profesionales que te den las herramientas para establecer una relación sana, y si no es posible, que te ayuden a salir de ahí.

Fuente: (1) (2) https://core.ac.uk/download/pdf/190375154.pdf

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