Cuando te golpean en el alma

Por Ana Lilia Hernández Romero

«Ten en cuenta, que también es violencia todos los momentos que te hacen sentir insegura, culpable, que te hacen sentir humillada, que te hacen sentir sola».

La palabra Violencia irónicamente, es violenta; y al decir violencia lo primero que viene a nuestra cabeza son golpes, sangre y destrucción. Pero ¿cómo ver la violencia, cuándo los golpes son a tu ser, y tu psique se desangra lentamente hasta destruirte?

¿Qué pasa cuándo un hombre te dice que eres más que los demás, que las personas no están a tu “altura” y alejas a todos quedándote sola con él?… ¿Qué hay de cuando logras algo que tu pareja aún no ha logrado y qué en vez de felicitarte te haga sentir que tu esfuerzo es “equis” da igual, que no hiciste nada extraordinario y te hace sentir menos?

O de la vez que te arreglaste porque tuviste una cita importante de trabajo y qué cuando tu pareja te vió, en vez de decirte lo bonita que estabas, te dijo que no te vistes así para él.

Cuando te infunden miedo para evitar tener tu independencia; cuando quieres arreglar alguna situación y te sacan tus errores del pasado para evitar que te metas con ellos; cuando “no lo atiendes” en los momentos que tú te ocupas y aparte te reclaman diciéndote que no eres atenta ni tierna; cuando te niegan una seguridad económica porque eres una mujer muy inteligente y capaz y que si él falta tú sabrás resolver los problemas que se presenten (solo con tu inteligencia y tenacidad); cuando compartes gastos y debes de pedir permiso para utilizar las cosas por las que pagas…

Todo esto es una violencia que no se ve, es una violencia que es silenciosa que va destruyendo poco a poco. Ten en cuenta, que también es violencia todos los momentos que te hacen sentir insegura, culpable, que te hacen sentir humillada, que te hacen sentir sola, que te hacen sentirte privada, te hacen sentir temerosa de llegar a tu casa y encontrártelo, cuando prefieres callar por miedo a que te rompan más. Cuando quieres gritarle en la cara que quieres estar sola y que lo quieres lejos, pero tu lengua se anuda, el corazón se te apachurra y tu estómago se queda vacío… y no puedes, porque piensas que quizá mañana será distinto.

El primer paso para desanudar la lengua y darle fortaleza a tu corazón y a tu estómago, es dándote cuenta que sufres violencia. Ahora el balón queda en nuestra cancha, ¿qué vamos a hacer? ¿cómo afrontaremos a este monstruo de humo?, es difícil, pero si no sabes como hacerlo, acércate a un especialista, a un psicólogo, busca ayuda que te de esa seguridad que hace te falta y trabaja en ti, ámate, cuídate y respétate.

No estás sola y esto que estas pasando, tristemente es más común de lo que imaginas…

Inhala amor, exhala desilusión; Inhala paz, exhala inseguridad; Inhala felicidad, exhala tristeza…

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